En el país de las vacas ya cerraron más de 600 tambos por la caída del consumo y la crisis

Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), en lo que va del año ya se cerraron 604 tambos que hasta su cierre abastecían a la industria de la producción de leche y productos lácteos.

Se trata de un panorama oscuro y complejo en el que confluyen varias causas: factores climáticos y ausencia de obras de infraestructura como canales y otras que impidan inundaciones, falta de caminos, etc.

Pero sobre todo un fuerte aumento de los costos que debe afrontar el pequeño y mediano tambero mientras que los ingresos que percibe de la industria se mantienen fijos.

En julio último, por ejemplo, los costos que más aumentaron fueron los vinculados a la alimentación de las vacas, así como los fertilizantes fertilizantes y agroquímicos que se utilizan en la producción.

Además está «el fenómeno de la concentración», donde «son cada vez más las unidades productivas con más vacas y con mayor producción individual y con sistemas de producción más intensivos».

El  coordinador del OCLA, Jorge Giraudo,  aseguró que  «estamos en un escenario de aumento de costos y no así del precio que recibe el tambero», mientras se cae el mercado interno.

«El poder adquisitivo del salario es bajo y por ende los niveles de consumo sufren su impacto, ya que encontramos que los consumidores eligen productos de menor agregado de valor», añadió Giraudo.

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