Un día como hoy moría el actor Tato Bores

Actor de cine, teatro y televisión se destacó por sus monólogos que marcaron una época del humor político del país y aún tienen vigencia. Aquí una selección de sus mejores intervenciones.

Con la muerte el 11 de enero de 1996 de Mauricio Borensztein, conocido popularmente como Tato Bores, partió uno de lo más brillantes humoristas argentinos. Había nacido el 27 de abril de 1927 en pleno corazón de Buenos Aires y le hizo honor a la Ciudad convirtiéndose, con los años, en un símbolo porteño.

Tato marcó una época y una mirada del país en cada una de sus intervenciones en diferentes ciclos televisivos: desde su debut Tato, siempre en domingo por Canal 11 (1970), hasta su despedida en Good Show, por Telefé (1993).

Sus monólogos mantienen la misma vigencia a pesar del paso del tiempo. Por ejemplo, en la última corrida cambiaria, en abril de 2018, volvió a circular en las redes sociales su “Monólogo del Dólar”, emitido por primera vez en 1962.

Aquí algunos pasajes de sus monólogos y frases más memorables.

Sobre el “sacrificio”
“Desde que era chiquitito que vengo escuchando que hay que sacrificarse en aras del futuro. El lema nacional siempre ha ido jódanse hoy para disfrutar mañana y uno pone el hombro pero el futuro por definición se pianta y uno jamás lo puede alcanzar”. Monólogo 1989-1990.

Sobre épocas electorales
“Ahora entramos en época electoral, y todos salen con los dientes nuevos y bien peinados, y sacan afiches prometiendo, como gran mérito, ¡la honestidad! Con lo cuál no robar pasa a ser una especie de….opcional; vea: ningún coche hace propaganda diciendo que tiene ruedas o parabrisas, eso es estándar; te ponen lo distinto, lo novedoso. Y hoy parece ser que si sos honesto, sos una especie de GTX súper de lujo full equipo de la política”. Monólogo de 1990.

Sobre el dólar y el poder de compra
“A ver si entendí bien: ¿ustedes con los impuestos a las tarifas, los tarifazos, guadañan toda la ‘mosca’, la gente se queda sin guita, no compran dólares y así el dólar baja? Así la gente está más seca que galleta de campo, no sólo no pueden comprar dólares, sino que no pueden comprar morfi, no pueden comprar remedios, no pueden comprar pilchas”. Monólogo 1991.

​Sobre la corrupción
“Ser corrupto tampoco está del todo mal, porque ahora muchos corruptos son tapa de revista, modelos para imitar. Usted, después de transpirar la camiseta como funcionario, ha logrado, con su modesto sueldo, adquirir una mansión ¿Lo va a ocultar? ¿Se va a avergonzar? ¡Eso era antes! cuando ser chorro significaba una sanción moral. ¡Ahora no! Ahora ni bien se enteran, vienen de la revista “Tujes” a sacarle fotos a usted y a su familia sentados en la cama comprada gracias a sus afanes.” Monólogo 1992.

Sobre las virtudes del cómico
“De pelotudos que tienen la precisa sobre las virtudes y los males argentinos, el país está hasta el cuello. En esa no me anoto. No soy ni gracioso, ni visionario. Soy un actor cómico de la nación. Cuando no tengo libreto, me callo la boca”. Entrevista circa 1980.

Sobre las privatizaciones
“Eso es cierto, antes el Estado, cuando manejaba estas empresas, le sacaba guita al usuario para dársela a las empresas privadas que le vendían cosas al Estado. En cambio, ahora, estas empresas privadas le sacan directamente la guita a la gente, sin tener que pasar por el Estado. O sea que se eliminaron intermediarios. ¿Verdad?”. Monólogo 1991.

Su clásica despedida
“Por eso, mis queridos orejones del tarro, a seguir laburando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas… y ¡Good Show!”

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