Cartelera cinematográfica de la semana

 

Con un estreno argentino y varios foráneos se renueva la cartelera esta semana con opciones de comedia romántica, drama y terror.

Amor de Película

Amor de película”, es una comedia romántica argentina, con tintes dramáticos, dirigida por Sebastián Mega Díaz y protagonizada por Natalie Pérez y Nico Furtado.

Se centra en la historia de un director frustrado y una actriz que está en ascenso, quienes deberán sortear las crisis tras siete años de amor.

El film marca el debut en cine de la actriz, que tras el reconocimiento por su participación en la tira “Las Estrellas”, actualmente está protagonizando el éxito de “Pequeña Victoria” por Telefe, además de su carrera como cantante. Por su parte el actor uruguayo no para de cosechar elogios por su papel de “Diosito” en “El Marginal”, que tras su paso por la TV Pública, llegó a Netflix, y al que le llueven importantes propuestas laborales.  Junto a ellos actúan Guillermo Pfening y Vanesa Butera.

Martín y Vera llevan siete años en pareja, desde que se enamoraron durante el rodaje de un cortometraje. Ella es una exitosa actriz de cine y teatro pero él todavía no logra consagrarse como director de cine. Para Martín triunfar en el séptimo arte se ha convertido en una obsesión, para ello trabaja día y noche en sacar adelante su proyecto de filmar una película, sin darse cuenta de que está perdiendo a Vera. Para él, el amor de ella está asegurado por los años que llevan de convivencia.

 

Pero todo explota cuando a Martín le sale un viaje de trabajo justo en la fecha del estreno de la nueva obra de Vera. Ella, enojada, decide separarse. Es así como Martín, es expulsado de su zona de confort y hará todo lo posible para recuperar a su novia. Entre ellos aparecerá una persona que cambia todos los planes.

“Amor de película” habla de las segundas oportunidades, las primeras impresiones y la reconstrucción del amor.

El tema musical central de la película es “Un salto al vacío”, que fue compuesto especialmente para el proyecto y es interpretado por la protagonista.

Sebastián Mega Díaz debuta en la dirección luego de cumplir diferentes funciones en el mundo del cine y de realizar diversos cortometrajes como actor. El guion fue escrito por él mismo junto a Sebastián Caulier. La producción es en conjunto de Silvia Rodríguez, de Te Digo Qué producciones, y Diego Kolankowsky, de DK Group, una empresa especializada en programas con contenidos periodísticos y de entretenimiento. Además cuenta con el respaldo del INCAA. En coproducción con Directv y Filmsuez. Distribuida por Buena Vista Internacional.

La actriz señalo en relación a la película: “Yo creo en los amores de película, existen. Esta es una historia de amor muy linda, se van a sentir muy identificados. Estoy muy contenta y más que agradecida que este sea mi primer protagónico en cine”. Por su parte Furtado expresó: “Es una comedia romántica, pero también es un drama. Con Natalie trabajamos mucho el aspecto vincular de esta pareja que convive hace años y atraviesa una crisis. La película cuenta cómo se puede sostener un amor real a lo largo del tiempo”.

Reparto

Natalie Pérez, Nicolás Furtado, Guillermo Pfening, Vanesa Butera

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Doctor Sueño

 

Volver al hotel Overlook, casi 40 años después, es conmocionante, no solo para Danny Torrance, que cuando tenía 5 años debió escapar de su padre, Jack, que quería destrozarlo hacha en mano en el laberinto helado.

Doctor Sueño arranca con la misma música de El resplandor. La intención es que vivenciemos la misma sensación, la misma atmósfera que en los cines hace 39 años. Estamos en Florida 1980, poco después de los hechos en el Hotel Overlook. A Danny se le aparecen imágenes recurrentes, todas referidas al Overlook. Y allí, en la pantalla, está el travelling, con la cámara bajita, de Danny de espaldas y su triciclo por la alfombra del hotel, el cuarto 237.

¿La historia? Danny irá creciendo, y ya adulto, en un pueblito de New Hampshire descubrirá que una niña tiene un resplandor más fuerte que el suyo. Se comunican (se hablan uno en la cabeza del otro). Una tribu de fantasmas hambrientos se nutre del “vapor” que emana de niños resplandecientes, que sale de sus bocas cuando sufren o los matan. El resplandor los alimenta. Rosie la Chistera (Rebecca Ferguson) es la líder.

Para ver esta película lo ideal es haber visto El Resplandor pero si no lo haces hay algunas cosas que deberías conocer de esa historia anterior.

El Resplandor es la historia de la familia Torrance, que incluye a Jack, su esposa Wendy y su hijo Danny. Jack es un exmaestro de escuela que necesita empleo, por lo que acepta un trabajo como cuidador del Hotel Overlook en Colorado, Estados Unidos. Su trabajo consiste en permanecer allí durante el invierno y encargarse del mantenimiento del lugar, ya que todos los demás empleados se han ido. Jack trae a su familia con él, y su plan es escribir una novela en su tiempo libre. Pero su plan sale mal, ya que el hotel vuelve loco a Jack e intenta matar a Wendy y Danny.

Aunque la película de Stanley Kubrick no se sumerge demasiado en este aspecto, es importante entender que Torrence era un alcohólico en recuperación cuando tomó el trabajo en el Overlook. Por esta razón había sido propenso a la violencia, aunque se había vuelto una persona sobria antes de los acontecimientos de la película.

Por alguna razón inexplicable, Danny tiene un poder psíquico conocido como “resplandor”. Esto le da la capacidad de ver cosas telepáticamente, comunicarse sin hablar y quién sabe qué más. Se entera de que posee estas habilidades cuando el jefe de cocina del hotel, Dick Hallorann, siente el poder de Danny y se comunica con él. Dick también tiene el resplandor, y le dice a Danny si tiene algún problema se ponga en contacto con él, algo que hace casi al final de la película.

El Hotel Overlook tiene una historia aterradora. En la película, Dick Hallorann explica que tiene poderes propios y le dicen a Jack que el cuidador anterior, Delbert Grady, se volvió loco y mató a su familia. Lo cual, seamos honestos, debería haber sido una señal.

Una de las primeras cosas que Dick le dice a Danny (a quien su madre y Dick llaman “Doc”) es que no entre en la habitación 237. Es una habitación especialmente malvada y así que nunca debería entrar. Así que, como era de esperarse, este lugar se convierte en un lugar muy importante en ambas películas.

Cuando Jack comienza a perder la razón, se encuentra con varios fantasmas en el Overlook que aparecen como personas normales. Hay un cantinero llamado Lloyd que le sirve una bebida a Jack en el Salón Dorado del hotel, a pesar de que se supone que todo el licor se había agotado antes de comenzar la temporada baja. También está el anterior cuidador, Grady, y una hermosa mujer desnuda que no es lo que parece. Pronto, Danny también comienza a ver fantasmas, incluyendo a las famosas hijas muertas de Grady.

Al sentir que algo anda mal, Dick regresa de sus vacaciones para tratar de ayudar a Danny y Wendy, pero Jack lo mata cuando llega al Overlook. Al final de la película, Jack muere congelado afuera en el enorme laberinto del hotel, y Wendy y Danny escapan. Pero el Overlook sigue ahí.

Reparto

Ewan McGregor, Rebecca Ferguson, Zahn McClarnon, Carl Lumbly, Alex Essoe, Bruce Greenwood, Catherine Parker

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Midsommar

Escrita y dirigida por Ari Aster, el lozano realizador detrás de El legado del diablo (Hereditary, 2018), Midsommar: El terror no espera la noche (Midsommar, 2019) es otra excelente película de terror que se inspira en una visión original para labrar una atmósfera perturbadora.

Amante de los clásicos de terror británico el director vuelve al inquietante tema del forastero inmiscuido en el seno de una comunidad  cerrada.

Ni sustos baratos ni violencia gratuita ni la promesa de una larga cadena de secuelas que socaven el impacto de la original. Aún con algunos defectos, Midsommar: El terror no espera la noche es la mejor película de terror del año, para muchos críticos  así como El legado del diablo lo fue del pasado.

Cinco jóvenes universitarios viajan a un remoto pueblo en Suecia a presenciar un festival de solsticio de verano (el “Midsommar” del título). Es una comunidad desafectada de la civilización moderna donde todos visten la misma túnica blanca, llevan una vida ascética y observan rituales estrictos. El festival en cuestión dura nueve días y es el más importante del pueblo.

A poco de su llegada a la comuna de Pelle, la película establece que ninguno de los protagonistas confía o puede confiar totalmente en el otro, ni en sus propios sentidos, dando el puntapie inicial a su visita turística con ciertos alucinógenos que hacen que todo a su alrededor se distorsione, como si la naturaleza misma a su alrededor latiera y respirara, lo que se hace aún más desconcertante cuando nuestros protagonistas se dan cuenta de que donde están, el sol apenas se oculta por un par de horas y solo parcialmente; allí, la noche no existe.

La trama es sencilla: es obvio que las cosas en el apacible pueblo no son lo que parecen y que el ritual va a involucrar a los jóvenes invitados de alguna forma horrible.

La película va a lograr un poder hipnótico

Quizás lo que vuelve el horror tan efectivo es una cuestión de perspectiva. El mal no es algo que irrumpe e invade las vidas de nuestros protagonistas (el escalofriante prólogo lo deja bien en claro); más bien los intrusos son ellos, sin saberlo, y su desesperación es la del héroe Lovecraftiano que transgrede en un reino pervertido y descubre su verdadero papel en el indiferente orden del cosmos. La película parece dirigida y filmada desde este “otro lado”, según estas otras reglas, canalizando toda la crueldad y la severidad que conllevan.

Las pistas abundan. Las escenas se anticipan en forma de dibujos, pinturas, bordados, advertencias. La sensación es que se trata de un mal tan antiguo y poderoso que no necesita esconderse o engañar a nadie para surtir efecto. Simplemente pasa desapercibido y se asimila dentro de la vida cotidiana, lo cual lo vuelve tanto más atemorizante. Los personajes lo ignoran porque no están equipados para interpretar lo que ven o porque carecen de perspectiva para notar lo que debería elevar sospechas.

En medio de este calvario comienza a destacar la relación entre Dani (Florence Pugh) y Christian (Jack Reynor), un noviazgo tóxico que se halla en sus últimas ya al comienzo de la historia pero que persiste dada la vulnerabilidad emocional de ella y los ardides manipuladores de él.

Midsommar es una de esas películas que, a riesgo de incurrir en clichés, no es para todo el mundo, su terror es de un tipo mucho más ambiguo y su ritmo mucho más lento que al que nos tiene acostumbrado el cine de terror más tradicional que frecuentemente ocupa nuestras salas de cine.

Pero puede ser una experiencia cautivadora y perversa pero fascinante para quienes estén dispuestos a correr esa maratón.

Reparto

Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren

!2019: Premios Gotham: Nominada a mejor guion y actriz (Pugh)

 

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Un día lluvioso en Nueva York

 

Parte por parte. Esta película llega con mucha controversia porque se filmó hace dos años y hay un juicio de por medio para su comercialización. También está en el medio las denuncias que el director tiene relacionado con el movimiento Me Too, su hijastra y su ex esposa pero arranquemos por el guión para luego adentrarnos en las características especiales de su estreno en el país.

La estructura de la historia es interesante: Gatsby (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning),  son novios y residen en un campus universitario; él es neoyorquino y ella viene de Arizona. A ella le surgió la oportunidad de entrevistar a un gran director de cine en Nueva York, y Gatsby decide ir con ella y mostrarle Manhattan, con la perspectiva de un fin de semana romántico en la Gran Manzana. La entrevista deriva en una inusitada sucesión de hechos y, mientras tanto, Gatsby, cada vez más impaciente y decepcionado, deambula por ahí. Esa estructura permite acumular una serie de episodios, no necesariamente conectados unos con otros, de acuerdo con la forma de rodar de Wallen.

La principal crítica que le hacen a esta película es que Allen no tiene no tiene mucha idea de cómo es un joven de esa edad en la actualidad.

Lo más cercano a una sintonía con la actualidad son algunas apresuradas conversaciones por celular, seguidas de momentos de incertidumbre, porque a esos supuestos integrantes de la Generación Z no se les ocurre mandar un whatsapp.

Además de criticar esa falta total de contacto con la sensibilidad de esta época, en particular la de los jóvenes también critican que en la obra no se ha escatimado párrafos para destacar con malicia que el interés de una serie de hombres maduros hacia el personaje de Ahsleigh no es otro cosa que un reflejo directo de sus “predilecciones” reales.

Por supuesto que la película devuelve a Woody a  su ámbito ideal -la ciudad que ama y se diría en la que late mejor-  y la comedia

También, el humor zumbón, con personajes que cada vez que abren la boca lo hacen para decir frases ingeniosas (el de Selena Gomez, por ejemplo). Y esa diferencia entre los adultos, intelectuales que desean conquistar de alguna manera a Ashleigh (que interpretan Liev Schreiber, Jude Law o Diego Luna), una joven entre inocente y crédula, cándida y franca.

Nueva York se muestra como una “ciudad de Woody Allen”, con un enfoque selectivo que excluye cualquier posible fealdad, tratando de no repetir perspectivas ya trilladas en otras películas del director (aquí hay mucho Central Park). Hay cierto aire de explotación en esas películas de caras bonitas en lugares bonitos hablando de cosas bonitas con fotografía bonita y bonitas piezas de swing, como música incidental. Por supuesto, podemos disfrutar esa tremenda excursión turística virtual por el precio de una entrada de cine a través de las miradas privilegiadas de Allen y del gran director de fotografía, Vittorio Storaro.

Hay dos componentes que definen la personalidad plástica de esta película. Uno es la casi omnipresencia de la lluvia (empieza a llover cuando la trama se entra a picar, se intensifica en el momento culminante y cesa al final: vaya lirismo). Y casi siempre se trata de una especie de lluvia con sol, con rayos luminosos dorados que, de manera nada realista, invaden la imagen en forma casi horizontal, entreverándose con el gris goteado. El otro componente visual particular tiene que ver con el apellido del protagonista, es decir, remite a Orson Welles: Allen no toma los elementos más extremos y expresionistas de Welles, sino tan sólo ese enfoque fourties (que podría remitir también a William Wyler u otros) que consiste en los encuadres con las perspectivas exageradas por el gran angular, enfatizados por la puesta en profundidad, y una puesta en escena flexible.

Aparte de lo plástico, hay una escena buenísima, que es el casi monólogo de la madre de Gatsby –notable Cherry Jones– cuando le cuenta al hijo su sorprendente historia de vida. En ese momento aislado asoma lo más creativo y hábil de Allen.

El detrás de escena

Esta  película  reavivó todas las polémicas que rodean al director y que le valió una nueva serie de juicios, esta vez contra Amazon. ( por no respetar el contrato de filmar cinco películas)

Primero porque iba a ser la película que marcara su vuelta a los Estados Unidos, y en especial a su amada Nueva York.

Amazon fue la empresa que la produjo y que la iba a comercializar pero una vez concluido el rodaje, y en medio de renovadas acusaciones contra Allen por sus dichos en contra del movimiento #MeToo, decidió cancelar su distribución en el país del norte, además de demandar a Allen por 70 millones de dólares por romper el contrato.

Estamos hablando de las denuncias y querellas que nunca tuvieron un correlato de condena legal y las palabras de su ex pareja Mia Farrow y su hija adoptiva Dylan que entran en contradicción con los dichos de otros miembros de la familia y allegados.

Tras una demanda millonaria (que aún sigue abierta) por parte del director, la cinta comenzó (de la mano de una empresa española) su derrotero internacional.

 

Luego de terminar de rodar la película y de que se desataran los problemas penales por su distribución algunos de los actores hicieron descargos a saber:

“No quiero obtener ganancias de mi trabajo en la película”. Las palabras de Timothée Chalamet hace casi dos años, a comienzos de 2018, cuando la película comenzó su período de permanencia en un limbo comercial –del cual sólo logró salir hace pocos meses–, fueron las primeras en abrir el juego del arrepentimiento. La joven estrella daba a conocer de esa manera que su intención era donar todo el salario a Time’s Up, entre otras fundaciones caritativas, y que se arrepentía de haber trabajado con el realizador. Ejemplo perfecto de efecto cascada, en la misma línea le siguieron Selena Gómez, una de las actrices secundarias del film, y Rebecca Hall, quien sin embargo aclaró que, a pesar de que la donación de su cachet era un acto deliberado, “debo decir que esa elección no implica hacer un juicio, de una forma u otra. No creo que nadie en el público deba ser juez y jurado en un caso tan complejo”. Jude Law, que interpreta a un guionista apesadumbrado por el descubrimiento de la infidelidad de su esposa, afirmó en cambio que era una vergüenza que la película fuera archivada sin ser estrenada y Cherry Jones, la madre de Gatsby en la ficción, declaró que “en el fondo de mi corazón, no creo que haya sido culpable. Están aquellos que se sienten cómodos con su certeza. Yo no. No sé la verdad, pero sí sé que si condenamos por instinto, la democracia comienza a estar en una pendiente resbaladiza”.

 

Reparto

Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Diego Luna, Liev Schreiber

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