Romi Lerda: Cientos de mujeres en una sola mujer

Por Gabriela Chamorro.

Romina Lerda pinta mujeres y en cada una hay algo de ella. Pero hay una en particular que se hizo también un poco de todas las mujeres. Esa que se convirtió en el logo de la marcha de «Ni una Menos» en el año 2016. Una entrevista a corazón abierto con la artista que honra a la mujer en cada una de sus obras.

Calidez. Tan solo traspasar el umbral del atelier de Romina Lerda en City Bell, uno siente unos grados más en el cuerpo. Será el color que inunda la sala, serán las decenas de miradas de mujeres que parecen acariciar desde sus cuadros o quizás esa voz pausada, con un tono pueblerino que te hace sentir como si estuvieras ahí con una prima que te ceba mate y  cuando te mira y te habla se siente cercana al instante.

Romina, como cualquier otra mujer tiene una historia de amores y desamores, separaciones, familias ensambladas, mudanzas, momentos de éxtasis y momentos de desesperanza. Y todos esos instantes, todo lo que escucha, lo que siente, lo que le pasa y no sabe cómo expresarlo lo vuelca ahí en sus lienzos en sus más de 700 obras de mujeres que lleva pintadas en este último tiempo.

«Me siento artista desde siempre»– dice con convicción. Tenía sólo seis años cuando hizo su primer dibujo, una mujer también pero, a diferencia de las que nos rodean en la entre-vista, a ésta no se le veían los ojos ya que estaban ocultos detrás de una inmensa capelina, sí se veían sus labios rojos. «Se lo regalé y se lo firmé a una amiga de mi mamá que estaba en mi casa» – recuerda.  A los pocos días cuando la familia devolvió la visita, Romina le preguntó muy suelta de cuerpo «¿Dónde lo colgaste?»– cuenta, y aclara entre risas «Es que para mí no era un dibujito así nomás yo realmente pretendía que lo cuelgue»

Inscripta dentro del arte naif -que proviene del francés y remite a lo ingenuo o inocente- las obras no tienen una técnica específica y su formación es totalmente autodidacta y con la humildad que la caracteriza ella dice que la realizó en base a su «caradurismo».

«Con 12 años iba a la librería  y le preguntaba al señor que me atendía ‘¿qué tiene mejor que la témpera?’ y me ofrecían acrílicos y óleos, yo compraba lo que me alcanzaba con el dinero que llevaba» Y así precisamente como un juego de niños se fue formando, experimentando y puliendo sus trabajos- que ahora sí  empezaban a colgarse en paredes haciendo realidad su sueño infantil y adornaron su primer departamento con amigas cuando se fue a estudiar contactología a Córdoba Capital,  la casa de sus hermanos a medida que se independizaban, o la casa de una amiga bendecida por sus pinturas.

A pesar de haber montado su propia óptica al terminar de estudiar y de comenzar a cursar diseño gráfico, Romina nunca dejaba de pintar pero sus obras habrían quedado puertas adentro si su compañero actual, Carlos no la hubiera entusiasmado e instado a presentarse en exposiciones y a comenzar a mostrarlas por las redes sociales.

Fue hace seis años que empezó a subir a Facebook, Pinterest y más tarde Instagram todas sus creaciones y el enamoramiento fue inmediato. «El 90 % de las ventas se dan a través de las redes sociales» – afirma, quien cumplió también otro sueño: vivir de la pintura.

A la pregunta obligada ¿Por qué solo mujeres?, «No lo sé» responde rápida y sencillamente y agrega «Yo pinté la primera vez una mujer después de mi segunda separación, me sentía en un momento de libertad total, arrancaba una nueva vida y pinté una mujer para mi casa nueva, era una obra gigante con el pelo para arriba, muy volado y los ojos super grandes, le puse ‘Free’, y a partir de ahí no dejé de hacerlo, seguí siempre pintando mujeres»

Su vida está repleta de ellas, que la marcaron desde chica: su madre, sus abuelas, sus tías, su hija Alfonsina que siempre le reclama… ¿cuándo me vas a hacer una a mí? y ella le responde totalmente enamorada «¡son todas tuyas!»

Y ahí están ellas, testigos de nuestra charla, mujeres casi niñas, algunas con juguetes, ositos o en un carrousel; otras más adolescentes con coronas de flores, miradas enamoradas, ilusiones palpables; otras más adultas con bebés en sus brazos; mujeres de todos los colores y nacionalidades, todas absolutamente distintas pero que tiene en común la mirada en primer plano y a través de ella transmiten todas las emociones que caben dentro del universo femenino.

Colgadas en lugares importantes aparecen distintas versiones de Frida Kalho, a la que Romina admira profundamente y también de MalalaYousafzai.

Familiera a tal punto que asegura que su familia de crianza fue «perfecta» Romina tuvo hombres que también fueron y son parte de su inspiración, sus hermanos gemelos, su papá que se fue hace seis años cuando ella arrancó a vivir de la pintura y que era «muy artista» y su hijo de 7, Federico, que ya se destaca en el colegio en arte y del cual habla con total devoción.

Para alguien que no tiene dotes de artista puede parecer muy difícil lograr dibujar solo mujeres y que cada día tenga la inspiración para hacer una nueva, pero para ella no es tan así y casi siempre encuentra nuevas ideas aprovechando sus estados de ánimo como disparador para hacerlas.  «Creo que las mejores obras que tengo las pinté en los momentos que estaba más triste»– reflexiona

Y el recuerdo muy cercano, surge vívido. El 5 de noviembre del año pasado la ciudad de La Plata, donde ahora vive, amaneció enlutada por la tragedia de la muerte de una nena de 12 años, Abril, cuando dos delincuentes intentaron robar un auto a sus padres y ella se encontraba en el asiento trasero.

«Ese día me pasó algo particular porque yo venía compartiendo lo de Justina, la nena que estaba esperando el trasplante de corazón. Yo lo tengo de contacto a Juan Carr y estamos siempre ahí con eso y me dolía, me sentía triste, pensaba que tenía la misma edad que mi hija, lo ves. sos mamá… Llegué esa mañana me puse a pintar y se me ocurrió hacerle alitas de angelito. Nunca había hecho un ángel nunca, nunca… Cuando ya lo tenía dibujado agarro el celu y me llega una notificación con lo que había pasado con Abril y me agarró una angustia. Luego me entero que los papas decidieron donar el corazón a Justina y que no era compatible y la angustia era cada vez más y más»

A la noche, con el corazón triste y el trabajo terminado habló con Carlos su marido, le mostró la nena alada, su primer angelito y le consultó como siempre, qué nombre ponerlo. El no lo dudó y le dijo que tenía que ponerle Abril. «Ese día me sentí muy rara, por todo lo que pasó estaba shokeada y me pareció lindo ponerle el nombre»

Los momentos de alegría también son disparadores, a veces se siente poseída y no puede dejar de pintar y otras comienza desganada pero al acomodar el atril y los pinceles to-do se pone en marcha. Pero si hay una característica que le es propia a esta mujer es su ansiedad, no puede estar quieta y necesita todo el tiempo tener un nuevo proyecto en marcha, por esto hace años creó y diseño sus libros de Color-Terapia que ya están en venta desde hace meses: Mujeres del Mundo y Mujeres del Zodíaco y, en breve- nos anticipa- el tercero más relacionado a las niñas, los juguetes y las mascotas.

En su espacio SpaceGallery Art, además de los cuadros también hay láminas, vinilos, termos con sus imágenes, mates, cajas, cuadernos, agendas, anotadores, una oferta variada para que nadie se quede sin un original de Romina Lerda.

En ese espacio mágico habitan también emociones, corazones, sentires, latidos, sueños y, sobre todo mucha esperanza.

UNA IMAGEN QUE NACIÓ DESDE LA INTIMIDAD Y SE CONVIRTIÓ EN SÍMBOLO DE UN RECLAMO MULTITUDINARIO

En la vida de todo artista sumado al esfuerzo y al talento hay seguramente un momento en que la magia aparece y todo da un vuelco. En el caso de Romina Lerda sin duda esto ocurrió durante el 2016.

Una marca de indumentaria cordobesa, Moi Diseño le había pedido prestada una imagen para estamparla en remeras y repartirlas gratuitamente durante la primera marcha de Ni Una Menos, en 2015. Al año siguiente en la segunda edición de la marcha Romina vio que su obra la había trascendido y se había viralizado hasta convertirse en un símbolo y logo contra la violencia de género. Miles de mujeres y hombres habían compartido esa imagen en sus celulares, en sus computadoras adhiriendo al pedido de que cesen los hechos de femicidio.

Ese acto altruista, muy común en ella, de ceder una de sus imágenes, la recompensó sin siquiera imaginarlo con una popularidad inaudita dentro y fuera del país.

«La realidad es que ese retrato de esa mujer fue elegido por la marca de ropa dentro de los 600 retratos de mujeres que hice porque les gustó. Ellos le cambiaron algunos trazos para hacerla más sencilla para la estampa, la pasaron a blanco y negro y le agregaron una mano. La original está llena de color, tiene sueños en su pelo, y está más trabajada. «De repente el celular se me llenó de mensajes preguntándome si era mi dibujo. Yo cedí esa ilustración sin imaginar en lo que se iba a convertir. Fue superfuerte: veo esa cara y pienso que la hice en un momento íntimo, personal, importante de mi vida, en mi taller. Y ahora es de todos y se resignificó. Me llena de orgullo por la causa. Fue movilizante desde lo social hasta lo individual»

Esta actitud de las mujeres de unirse, de salir a la calle y reclamar asegura que es porque «la mujer se dio cuenta que tiene mucho más fuerza de lo que tenía antes, la mujer puede lograr lo que quiera y lo que se proponga en la vida» – asegura.


ROMINA EN LAS REDES SOCIALES

En Facebook: Space Gallery ArtRomiLerda

En Instagram: Romi-Lerda-art

En Pinterest: Romi Lerda art

 

DEJA UNA RESPUESTA