Vacunas: una responsabilidad de todos

30/04/2015 - Brasil, Começa na próxima segunda-feira (4) a campanha nacional de vacinação contra a gripe, com a distribuição de 54 milhões de doses para os chamados “grupos prioritários”. Segundo o Ministério da Saúde, foram investidos R$ 487 milhões na ação, que segue até 22 de maio. Fazem parte do grupo vulnerável as crianças de 6 meses a menores de 5 anos, doentes crônicos, idosos com 60 anos ou mais, trabalhadores da saúde, povos indígenas, gestantes, mulheres com até 45 dias após o parto, presos e funcionários do sistema prisional, além da população indígena.

Por Esteban Rosso.

En los últimos 18 años no hubo registro del sarampión en la Argentina, hasta hace unos meses que surgieron ocho casos registrados, uno ellos una beba de ocho meses residente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si bien son pocos, esto pone en evidencia lo movimientos humanos que están teniendo lugar en varias ciudades. Estamos ante un contexto global del rebrote de enfermedades que hasta hace poco eran controladas por la aplicación de vacunas en la población.

Las vacunas son una herramienta sanitaria poderosa que lograron cambiar la historia del hombre. Alcanzaron a prevenir y erradicar enfermedades infectocontagiosas e incluso algunas mortales. Esto ha sido claramente demostrado en países que implementaron la vacunación masiva como parte del programa de salud. Son una intervención indiscutida, así como un derecho de cada persona en nuestro planeta.

Sin embargo, todos los días diferentes medios de comunicación publican noticias que ignoran o directamente contradicen los conocimientos científicos en múltiples áreas, y la salud no queda exenta de ello. Y vemos en la sociedad un rechazo y una desconfianza hacia el saber. En el caso de la medicina son precisamente sus avances lo que, al eliminar la experiencia cerca de la enfermedad, hace que la gente se olvide. Y si le sumamos el atractivo eterno de las teorías conspirativas más el condimento de replicación que generan las redes sociales en la viralización de noticias falsas, el contexto se hace aún más complejo.

En 1998 el médico Andrew Wakefiel publicó una investigación en la revista inglesa The Lancet donde propuso una relación directa entre la vacuna triple vírica (contra el sarampión, las paperas y la rubeola) y la aparición del autismo. No obstante, el trabajo fue refutado científicamente, la publicación retirada y el autor sancionado. Pero la mentira siguió como verdadera en el imaginario social y fortaleció a los movimientos denominados anti vacunas.

Cristian Biscayart, responsable del área de vacunación del ex ministerio de salud, sostiene que “los movimientos anti vacunas son el contrabalanceo de lo que ha significado el progreso de las acciones de vacunación en el mundo”. Esto da cuenta de porque el continente europeo tiene todavía circulación de virus que fueron eliminados en otros continentes como el americano.

De ahí que siempre hay un grupo de personas que no se vacunan. Sin tener en cuenta el valor de protegerse a sí mismo y a la comunidad en su totalidad. Todo esto es lo que pretende asegurar la nueva ley de vacunas. El proyecto ya tiene dictamen en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y cuenta con el respaldo de la Sociedad Argentina de Pediatría, la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), la Sociedad de Medicina, la Organización Panamericana de la Salud, Unicef y la Fundación Huésped.

“El proyecto de ley sostiene que la vacunación es un derecho, un bien social y un indicador de equidad para toda la población”, comenta Cristian. En él se explicita la postura del estado nacional y del país en términos legales de lo que significa la vacunación como herramienta sanitaria y preventiva. Es una toma de decisión muy clara respecto de quién financia y cuál es el marco legal.

Y más allá de las regulaciones, es nuestra responsabilidad y obligación que nos apliquemos las vacunas que nos corresponden durante todas las etapas de la vida, para evitar enfermarnos y contagiar a nuestra familia y otras personas de la comunidad. Todas las vacunas del Calendario Nacional son obligatorias, gratuitas y se aplican en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos del país. La salud pública, no puede ser vulnerada por decisiones que no tienen sustento en evidencias científicas.

DEJA UNA RESPUESTA