Juan Carlos Recagno: El hombre que le puso la voz y el corazón a Hurlingham

Martillero, deportista, locutor, actor, funcionario público, periodista, activo integrante de entidades de bien público. Juan Carlos Recagno sabía todo sobre Hurlingham. Porqué la vivió, la estudió, porque siempre estuvo profundamente enamorado de su ciudad.

Descendiente de italianos, ingleses y criollos, Juan Carlos Jackie Recagno, representa toda una síntesis de lo se podría llamar las raíces culturales de Hurlingham. Fue además uno de sus más activos vecinos con una constante participación en entidades intermedias.

El primer Recagno que llega a los pagos, conocidos hoy como Hurlingham, es Luis Recagno, alrededor de 1870. Proveniente de la región de Liguria, en el norte de Italia, se alista poco después en el Ejército y participa de la llamada Conquista del Desierto bajo las órdenes del General Conrado Villegas. Luis se casa con una criolla, hija de un aborigen, de nombre María González. Se afincan en la zona de las actuales calles Mazzini y Victoria, muy cerca de la Plaza Finochietto. Luis y María tuvieron varios hijos, entre ellos, Domingo que luego se casara con su vecinita, Lilian Upton, de ese matrimonio nacen 5 hijos, el mayor es Juan Carlos, que al poco tiempo ya lo apodaron Jackie, un guiño british a la familia materna.

Jackie, como toda su familia, tíos, hermanos y primos, estudiaron en la histórica ex Escuela N° 10, y el Club Defensores fue como el patio de su casa. Dos de sus tíos habían sido parte del grupo de fundadores del Club, su padre, incluso, fue presidente del Defe. En una entrevista con El Ciudadano, en 1997, recordaba: «toda mi vida de niño transcurrió dentro del Club Defensores, integré el equipo de básquet del club; ahí comenzamos a bailar, a hacer teatro, a hacer micrófono presentando las fiestas. Y allí conseguimos la novia de nuestros amores, que es mi esposa de hoy. Así que desde muy jovencito me incorporaron a la comisión de Defensores como secreta-rio de actas, y a los 22 años fui secretario general».

También de muy joven colaboró con la Escuela 10. Fue miembro de la Cooperadora de esa institución histórica, ocupando varios cargos, entre ellos la presidencia, durante 18 años. También fue secretario de la Federación de Cooperadoras de Morón, impulsada por Jorge Daniel Thevenin, un reconocido educador de mediados del siglo pasado.

Pero una de sus mayores pasiones fue la locución. Tenía una voz portentosa, acorde a su gran estatura. A los 18 años ya se animaba a hacer la conducción en los primeros bailes en el Defensores. En ese club donde como él dijo «conoció al amor de su vida», a Adela Spaccesi, con la que luego se casó.

Por esos tiempos también tomó contacto con el periodismo. Para difundir lo que hacía el Club, o las actividades de la Cooperadora, iba al periódico El Progreso, en la imprenta de los hermanos Pluda, allí conoció a Indalecio Miras, y a un muy jovencito Rafael Rodríguez, que ya tenía como pseudónimo o nombre artístico el de Héctor Rody. Terminaban los años ‘50 y bien tenían varios años de diferencia, los unía la pasión por la locución. «Él tenía el estilo de Cacho Fontana, y a mí me gustaba el estilo de Carlos D’Agostino» recordó Recagno en esa nota de 1997. El objetivo era «hacer un programa de radio» cuan-do las radios eran muy pocas, pero con mucha voluntad con-siguieron un espacio de Radio Colonia, allí hacían «Hurlingham en el dial» auspiciado entre otros por Casa Biagio y Giardina Propiedades. Fue el primer programa de radio dedicado a Hurlingham. También en la misma radio hicieron «La voz de la Ruta 8» presentado por auspiciantes de la zona de Pilar. También hicieron festivales, presentaciones de orquestas y hasta desfiles de moda. Paralelamente Juan Carlos Recagno trabajaba como viajante de comercio, trabajando para Stauffer, entre otras firmas.

Apenas se inició la década del 60, Héctor Rody se radicó en Río Gallegos y Jackie Recagno ocupó su tiempo a su actividad de martillero (fue parte de la pionera firma Pini Spivak y tuvo su propia inmobiliaria). También se dedicó a otra de sus pasiones, la actuación, para la que tenía un don natural. Formó grupos de teatros en el Defensores, en el Club El Retiro, y también integró un grupo en el Gregorio de Laferrere de Morón. Tenía mucho talento para la comedia. Su imitación de Luis Sandrini era inmejorable.

Nunca dejó de colaborar con las entidades de bien público, tampoco dejó el periodismo, desde las páginas del periódico Nuestra Ciudad, que dirigían Osvaldo Grosso y Eduardo Miño escribía la sección «Las charlas de Don Ramón» desde donde se ocupaba de todo lo que ocurría en Hurlingham. Con la llegada de la Democracia, en 1983, por su dedicación por la cosa pública, fue nombra-do Delegado municipal de William Morris, durante la gestión de Norberto García Silva como intendente. Un premio tal vez escaso que le brindó la UCR.

A mediados de los 80 comienza el auge de las radios de FM, en Hurlingham, hace el programa «charlan-do con los jubilados» en las radios FM Corazón, Radio MAS y FM Triac. Esa misma dedicación a la tercera edad lo llevó a presidir la Federación de Jubilados y Pensionados de Hurlingham, con sede en el Cosmopolita, esa fue su última actividad pública.

Ya con 80 años encima, comenzaron algunos problemas de salud. Tenía dificultades para movilizarse, necesitaba de un bastón, pero coquetería, prefería usar uno de sus palos de golf, (deporte que amaba), para apoyarse.

Como se dijo, Adela fue el amor de su vida. Con ella se casó el 24 de octubre de 1947. Tuvieron tres hijas, Silvana, Alicia e Isabel.

En el 2004 fallece Isabel, su hija menor, un año después murió su compañera de toda la vida. Demasiados golpes.

El 21 de mayo de 2006, Juan Carlos Recagno falleció a los 85 años.

Los recuerdos de todos sus familiares, de sus amigos, de sus los vecinos, de todos los que lo conocieron coinciden en destacar su buen humor, su generosidad y su humildad.

También llamaba la atención su capacidad intelectual, teniendo en cuenta que solo había podido culminar la primaria.

Sus hijas no recuerdan un reto de mal modo, o haberlas puesto en penitencia cuando chicas. «Era sumamente moderno, tenía un enorme apertura mental. Era un progresista» coinciden Alicia y Silvana Recagno.

Ya en los 2000, al escucharlo hablar con tanta nostalgia y cariño del pasado y de la historia local, se le preguntó en un reportaje «¿Prefiere el Hurlingham de ayer o el de hoy?» y muy seguro respondió: «Hay quienes dicen que todo tiempo pasado fue mejor, pero yo no, para mí lo mejor es el presente y lo que viene».

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