Se realizará mañana la quinta marcha de Ni Una Menos insistiendo el pedido de “Basta de femicidios”

 

 

Organizaciones  de mujeres, lesbianas, travestis y trans, organizaciones sociales y políticas se preparan para volver a las calles en la quinta edición de la marcha de Ni Una menos. Será mañana con una concentración que comenzará a las 16 horas en Congreso, con su cabecera ubicada en Avenida de Mayo y Santiago del Estero, desde donde marcharán a la Plaza de Mayo, a las 18 horas.

En las reuniones que realizaron en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, para la preparación de la jornada, las organizaciones definieron elaborar un pliego unitario, con las demandas que motorizan esta nueva movilización.

Detrás de una bandera que encabezarán referentes de las diversas organizaciones y de las principales luchas actuales, y marcharán -entre otras- la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito, organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles, de derechos humanos, de mujeres, de lesbianas, travestis, trans y organizaciones políticas que fueron parte de las reuniones.

Esas reuniones, como viene sucediendo en otras instancias de preparación, estuvieron atravesadas por los debates que abre en el movimiento de mujeres el año electoral; la profundización de las políticas de ajuste del gobierno nacional y los gobiernos provinciales; las salidas en juego ante el régimen que quiere imponer en la Argentina el Fondo Monetario Internacional, gobierne quien gobierne; por las estrategias para conquistar la legalización del aborto, la separación de las Iglesias del Estado y contra toda forma de violencia machista.

Varios de estos debates tuvieron su expresión en las movilizaciones de los pasados 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, y 28 de mayo, en el marco de la nueva presentación del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito.

Palabras de Fabiana Tuñez, directora del Instituto Nacional de Mujeres

Llega un nuevo 3 de junio, y con este la oportunidad de volver a reflexionar sobre los avances y desafíos en torno a una de las formas más habituales, extendidas y frecuentes de violación de los derechos humanos en todo el mundo: la violencia contra las más mujeres.

¿Qué cambió desde aquel grito unánime del 3 de junio de 2015 a la actualidad? Mucho, aunque aún queda mucho más por hacer.

El histórico «Ni Una Menos» puso en la agenda pública lo que el movimiento de mujeres venía reclamando, tal vez con menos masividad pero definitivamente con la misma contundencia, hacia años: «nos están matando, por ser mujeres, esto tiene que parar». Ese reclamo colectivo se transformó, meses después, en parte constitutiva de la agenda de gobierno. Así, presentamos en 2016 el primer Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres; punto uno del manifiesto del Ni Una Menos.

Antes del Plan no había un abordaje integral de todos los tipos y modalidades previstos en la Ley 26.485. Antes, la Línea 144 era solo un servicio limitado a la derivación a recursos locales. Ahora, además de ampliar en un 50% su capacidad de atención, generamos un espacio de escucha, contención y seguimiento y, gracias a un acuerdo con las compañías de telefonía celular, garantizamos al 100% la gratuidad del servicio. Tengas o no tengas crédito podés llamar y recibir atención las 24hs, todos los días desde cualquier lugar del país. Para estar más cerca de todas las mujeres, en conjunto con Trenes Argentinos generamos un espacio de atención presencial en la Línea Belgrano Sur; el vagón de la Línea 144 y en breve abriremos más.

El Plan también permitió potenciar el alcance de las políticas públicas en distintos sectores. Así, estamos dando pasos sustantivos en materia de protección – con el establecimiento a nivel nacional del sistema de dispositivos duales para el monitoreo de agresores -; patrocinio jurídico gratuito -con la reglamentación y puesta en marcha del Cuerpo de Abogadas/os Especializado en Violencia contra las Mujeres y en materia de reparación – con la implementación de la Ley 27.452 que establece el Régimen de Reparación Económica para hijas e hijos de víctimas de femicidios.

El Ni Una Menos impulso, asimismo, cambios clave a nivel institucional. Antes el organismo rector de las políticas para la igualdad de género de género de nuestro país, el Consejo Nacional de las Mujeres, estaba des jerarquizado, desfinanciado y que no ejecutaba su magro presupuesto – en 2015 ejecuto sólo el 60% del mismo-. En virtud de ello, creamos el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) un organismo descentralizado con rango de Secretaría de Estado. Aumentamos en un 36% su personal, y en un 500% su presupuesto entre 2015 y 2019. Creamos el Área de Litigio Estratégico dentro del INAM a través de la cual un equipo de profesionales especializados/as trabaja para promover la adopción de la perspectiva de género en la Justicia mediante el asesoramiento e intervención en causas judiciales como los casos de Victoria Aguirre en Misiones, el femicidio de Lucía Perez en Mar del Plata o, recientemente, el travesticidio de Marcela Chocobar en Santa Cruz. Entre 2016 y 2019 se realizaron más de 13.000 intervenciones.

También estamos dando pasos sustantivos para abordar la causa raíz de la violencia; la desigualdad. En diciembre de 2018 presentamos el Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos (PIOD 2018-2020) que reúne más de 200 compromisos de todos los Ministerios Nacionales. Incluye acciones innovadoras como la elaboración del Presupuesto Nacional con Perspectiva de Género, la implementación de la Capacitación Obligatoria en Perspectiva de Género y Violencia contra las Mujeres para el funcionariado público de los tres poderes del Estado, potenciada a partir de la adopción de la Ley Micaela (27.499), y la promoción de medidas específicas para el empoderamiento integral de las mujeres, como la creación de una línea de crédito para PyMES lideradas por mujeres y el monitoreo de la Ley de Paridad.

Si bien hemos avanzado, aún queda mucho por hacer. Desterrar siglos de dominación patriarcal va a llevar tiempo. Pero estamos en la senda correcta. Hoy, la erradicación de la violencia contra las mujeres es política de Estado. Hoy, ante el machismo y la discriminación no damos ni un paso atrás. Hoy trabajamos con la convicción de que el Ni Una Menos sea un verdadero, nunca más.

La Palabra de Victoria Gallo

Por su parte, Victoria Gallo, responsable del Área de Políticas de ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género)

La primera marcha multitudinaria en 2015 fue fruto de la consolidación de años de una militancia diversa y plural por los derechos de las mujeres sumada al grito de miles de mujeres cansadas de la violencia machista. Si bien su expresión más feroz son los femicidios, la discriminación por razones de género se expresa día a día de múltiples formas.

La brecha salarial, la dificultad para lograr espacios de jerarquía en partidos políticos, la imposibilidad de tener autonomía sobre sus propios cuerpos y ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, los travesticidios, el abuso sexual y la sobrecarga del trabajo doméstico en los hogares son algunas de sus manifestaciones.

Sin dudas, se han logrado avances en los últimos años en nuestras leyes y en las políticas públicas dirigidas a la igualdad género. El Plan Nacional de Acción impulsado por el Instituto Nacional de las Mujeres, la sanción de la ley de paridad a nivel nacional y la creación de los registros públicos de femicidios ilustran estos avances. Sin embargo, la Argentina sostiene a la fecha una tasa de femicidios similar a la de 4 años atrás. Los registros de femicidios e investigaciones en base a fuentes sanitarias indican que, en promedio, una mujer, adolescente o niña es asesinada cada 30 horas por la violencia machista en nuestro país. Eso sin contar a las víctimas de femicidio vinculados y sus víctimas colaterales: los niños y niñas que quedan despojadas de sus madres.

¿Qué falta entonces para quebrar esta tendencia? Sin dudas, la respuesta no es lineal ni sencilla. Pero parte de ella está determinada por las transformaciones estructurales que se requieren para abordar las causas subyacentes de la violencia. En particular, nos referimos a aquellos factores que reducen las posibilidades de las mujeres de lograr su autonomía económica y física, y su autonomía en la toma de decisiones, como así también los cambios culturales que se necesitan erradicar de una cultura que somete a las mujeres a una posición social subordinada. En términos de políticas públicas, se requiere de una significativa inversión para lograr, por ejemplo, redistribuir de manera más justa las tareas de cuidado (dentro y fuera de los hogares), asegurar a todas las mujeres un acceso real a la justicia, garantizar servicios de asistencia y acompañamiento para lograr su resguardo efectivo de la violencia machista, garantizar el acceso a servicios salud, entre otras políticas de amplio alcance.

Una mujer, adolescente o niña es asesinada cada 30 horas por la violencia machista en nuestro país.

La voluntad política del Estado (en todos sus niveles) para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres deberá por lo tanto materializarse en el presupuesto. Es allí donde se reflejan las prioridades de gobierno y por eso es fundamental que se asignen partidas y se implementen y monitoreen las políticas necesarias para reducir las brechas de género que se encuentran en la base de los femicidios.

Pero además, es necesario que se incorpore un enfoque de género a las políticas económicas en su conjunto, incluyendo la política fiscal y monetaria. El Poder Ejecutivo ha logrado avances en la incorporación del etiquetamiento de gastos vinculados con la igualdad de género brindando un aporte a la transparencia presupuestaria, facilitando su seguimiento por parte de la sociedad civil. Sin embargo, la política de austeridad adoptada ha significado un impacto negativo sobre las posibilidades de las mujeres de lograr su acceso a la salud, el trabajo, la educación, el cuidado, y vidas libres de violencias, entre otros derechos.

ONU Mujeres afirma que la política tributaria, el gasto público y la gestión de la deuda afectan directamente a los recursos disponibles para fomentar la igualdad de género y conseguir que los derechos se hagan realidad. Por las características de la inserción de las mujeres en la vida social y económica, una política económica de austeridad en la que se ven reducidas las partidas presupuestarias asignadas a los bienes y servicios que brinda el Estado, junto a un aumento del pago de deuda pública, producirán sin dudas un efecto adverso mayor sobre la vida de las mujeres y niñas y sus posibilidades de lograr vidas libres y autónomas.

En este contexto, preocupa la posible discontinuidad de la moratoria previsional para aquellas que trabajaron de manera invisible en sus hogares (conocida como la “jubilación para amas de casa”). Es indispensable que se resguarde una política previsional con perspectiva de género, reconociendo el aporte social y económico que estas mujeres han hecho a través de su trabajo de cuidado.

Cuatro años después de que las mujeres salimos a las calles bajo el grito de “Ni Una Menos”, el balance del camino recorrido permanece en deuda hacia nosotras. Hasta que esto cambie, el derecho a una vida libre de violencias nos seguirá convocando para denunciar y exigir los cambios que hacen falta.

Dora Barrancos la socióloga, historiadora y feminista que más nos representa

Pasaron cuatro años desde ese primer 3 de junio que modificó al movimiento feminista en la Argentina y más allá de las fronteras también, y muchas más movilizaciones que las cinco que impone el tiempo cronológico, porque también desde que la consigna de Ni Una Menos puso en la calle el deseo de conjugar diversas demandas, de complejizar la definición de la violencia de género, surgieron los paros internacionales y los dos paros nacionales que se hicieron por el femicidio de Lucía Pérez. ¿Qué significa decir Ni Una Menos hoy? Qué hechos se pueden contar en esta breve historia y cómo estos pocos años se enhebran con los años pasados y los por venir creando un tiempo distinto, circular, como la disposición de los cuerpos en torno al caldero o a la olla popular.

Por Dora Barrancos

Cuatro años de movilizaciones provocadas por el NiUnaMenos reviste todas las características del acontecimiento. Y no lo es sólo para las fronteras de nuestro país porque ha habido una proyección internacional del fenómeno, una extensión planetaria sin exageraciones. Recuerdo aquel 3 de junio de 2015, las expectativas que teníamos. ¿Cómo resultaría aquel llamamiento casi desesperado frente a la penúltima víctima? Estaba en el amplio bando de las que apostábamos de manera optimista, ya se sabe que no comulgo con el pesimismo. Ese día la casualidad nos había reunido en el Foro de las Mujeres programado mucho antes y que se desarrollaba en La Plata, gracias a la iniciativa de Cristina Alvarez Rodríguez, con una invitada notable, Marcela Lagarde. Y con ella regresamos a Buenos Aires en una trafic repleta de entusiastas, y lo notable fue que quedamos prácticamente varadas en la autopista 25 de Mayo porque resultaba casi imposible avanzar debido al congestionamiento que producía el gentío en las adyacencias. Emocionadas caminamos varias cuadras con aquella multitud de mujeres de todas las extracciones, de todas las edades y de todas las marcas de violencia. Marcela estaba tan impactada como nosotras. Qué notable jornada aquella del inicio, en la que no faltaron varones con señales de quebrar el pacto patriarcal y nos permitimos redoblar la apuesta a porvenires más anchos de justicia y equidad.

Durante estos años se ha repetido el estrépito de miles de voces aullando porque termine la mortandad; vivas nos queremos. El interno de NiUnaMenos –lo sabemos– ha tenido tiesuras, pero ha sobrevivido más allá de las contorsiones porque ya no es del grupo de las creativas convocantes originales. Es un movimiento encarnado en millones de congéneres protagonistas de sí mismas, y ahora les pertenece. No puede soslayarse que ha sido una clave para las oleadas que tomaron nuevamente las calles reclamando la sanción de la ley del aborto. En efecto, entre los antecedentes inmediatos para el sacudimiento debe situarse el NiUnaMenos que había incluido de modo explícito la cuestión en cada una de las ediciones. Nunca será suficiente declamar nuestra sorpresa por el acatamiento a las luchas antiviolencia que se manifiesta entre las más jóvenes, las sub-20. Pero debe saberse que han arraigado entrañablemente las fórmulas de tomar el ágora propiciado por la convocatoria inaugurada hace cuatro años, y también se ha emulado tomar las aulas, las oficinas y los talleres. Se hizo visible lo encriptado, intolerable lo soportado, incalificable lo aceptado. Y si los Encuentros Nacionales de Mujeres han sido una clave para comprender el derrame de las sensibilidades feministas a grupos cada vez más ampliados de congéneres, especialmente de los sectores populares, el NiUnaMenos ha sido un condensador de los retos antipatriarcales, una conjura de las violentas mallas relacionales. Pedagogía de notable eficacia porque ha interpelado a las propias mujeres, el movimiento confiere una plataforma a las múltiples identidades, sí claro –y por las dudas–, plataforma que se extiende a las variadísimas configuraciones femeninas sin resguardo de ninguna pureza “cis”…

En esta nueva convocatoria hay apuestas inexorables por su urgencia frente al actual contexto: que sea ley el aborto, que las niñas no sean violentadas con el maternaje, que se ponga fin a las ominosas segregaciones en el mercado laboral, que vuelva el trabajo pero que no sea discriminatorio, y muy especialmente que se terminen las autorizaciones violentas que han asomado en este último ciclo. Las feministas queremos erradicar la violencia y que quede bien claro, comenzamos por la que nos atañe que está empapada de sangre, pero condenamos con igual vigor las tentativas fascistas de fomentar la violencia institucional. Vidas dignas de ser vividas requieren una sociedad antipatriarcal y por lo menos de más justa distribución de la riqueza.

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