Lo que no hice

Por GABRIELA CHAMORRO.

Y se fue el 2012.

Y a Santiaguito, el hijo que por fin llegó y tantos años esperó mi amiga Stella, lo fui a ver sólo tres veces.

No planté en abril los bulbos de tulipanes ni de fresias… por lo que en primavera, no los ví florecerer.

Tampoco hice el curso de fotografía que me propongo y pospongo todos los años.

Solo una reunión en junio con mis amigas del secu y ni hablar de encontrar el tiempo para bajar las cajas de la baulera, con fotos, recuerdos y recetas de cocina que siempre siento el impulso de ver y organizar para tener más cerquita cuando las necesito.

Llega esta altura del año y es inevitable sentir esa cuota espantosa de frustración que se hace más pesada por el cansancio, por el calor, por la humedad, por el reloj que nos taladra la cabeza con ese tiempo de descuento para el cambio de año y nos hace sentir culpable de todo lo que no hicimos.

Será ese costado negativo que todos tenemos y que siempre nos hace pensar en los fracasos y no en los logros, en las tristezas y no en las dichas diarias.

Así que los invito a tratar de hacer la lista de debes y de haber sin castigarnos tanto.

Yo me autoprometo para este 2013 tratar de caminar más liviana, más serena, con más tiempo para mirar alrededor y así valorar todo lo que tengo, pero también me autoprometo hacer lo mejor posible sin enloquecerme en la perfección.

Stella!!! Prometo regalarme más visitas en el año, empacharme de Santiaguito antes de que crezca y solo corra atrás de una pelota; a las fresias del año que viene las voy a encuadrar en una foto panorámica en el living y voy a intentar reír más, protestar menos, no quejarme tanto, no guardarme sentimientos y dar y compartir porque después de todo esa es la simple y verdadera esencia de la hermosa Navidad que se aproxima y cuyo sentido -también prometo- voy a tratar de que se extienda durante los 365 días que le siguen.