Bombas en la Zeta (Léase con la voz de Eduardo Aliverti)

    Por José María Tito Gómez.

    No parece muy distinto aquel 1985 a este presente más global, pero igualmente ajustado: el 26 de abril, en medio de una formidable manifestación de apoyo al gobierno, el propio presidente Alfonsín anuncia una «economía de guerra»: el presagio del plan Austral.

    Hurlingham tampoco era muy distinto: menos asfalto, menos veredas y cordones, y Sumo todavía era el secreto mejor guardado del Oeste. Tenía también un bosque de gigantescas antenas transmisoras de radio a lo largo de Pedro Díaz: Mitre, al inicio, cerca de Villa Tesei, la vieja Compañía Internacional de Radio llegando al Reconquista y la de Belgrano cerca de la Zeta.

    También por esos días comenzaba el juicio a las Juntas del Proceso: muchos militares, policías y civiles comprometidos andaban nerviosos, armados y peligrosos.

    Radio Belgrano emitía «Sin Anestesia», un programa de la mañana en que la voz atronadora de Eduardo Aliverti evitaba eufemismos para referirse a los milicos genocidas y el ajuste del gobierno radical. Por su posición política, la «derecha moderna» de aquellos días la había bautizado «Radio Belgrado».

    A principios de abril, el Ingeniero Álvaro Alsogaray (ícono de la derecha vernácula), en el contexto de una entrevista en «Sin Anestesia», en la que le habían preguntado por su relación con la dictadura, terminó amenazando a los periodistas así:

    Alsogaray: No se preocupen, que ustedes ya están fichados por otra parte, como en radio Belgrano. De manera que ya sabemos qué es radio Belgrano en este momento.

    Aliverti: Perdón, no comprendo.

    Alsogaray: Que ya sabemos qué es radio Belgrano en este momento.

    Aliverti: Yo no sé qué es radio Belgrano en este momento. ¿Me lo puede explicar?

    Alsogaray: No. Averígüelo

    Aliverti: No, no. Yo no voy a averiguar qué es radio Belgrano, yo sé que estoy trabajando en una radio del Estado, que tiene libertad de expresión, en donde tienen cabida todas las corrientes políticas. ¿Qué es eso de que estamos fichados? Me suena al discurso dialéctico del proceso y de la dictadura. ¿Estamos fichados por quién, por algún servicio?

    Alsogaray: No, no, no, no. Por la gente sensata del país.

    Aliverti: ¿Cuál es la gente sensata del país?

    Alsogaray: Bueno, entre ellas me cuento yo y no ustedes precisamente

    A fines de ese mismo mes de abril, tres bombas destrozaron la planta transmisora de Radio Belgrano, en la Avenida Pedro Díaz al 3000, en Hurlingham.

    A las 2:40 de la madrugada del 29, diez personas armadas (algunos con uniformes de la policía de la provincia) cortaron el alambrado, redujeron a los vigiladores y a los técnicos de la planta, los ataron y encerraron. Colocaron tres bombas explosivas y dos incendiarias. La tercera explosión provocó un principio de incendio. Enseguida los agresores huyeron, no sin antes desparramar algunos panfletos que decían «Democracia o Marxismo»

    Estos atentados, más lo que siguieron, le fueron marcando los límites a la Democracia recuperada, que a pesar de haber condenado a los comandantes del proceso militar, se permitió la vergüenza de la Obediencia Debida y el Punto Final, hasta llegar al indulto menemista. Con el tiempo, el ruido de los monopolios de comunicación hizo innecesaria la utilización de dinamita.

    Las bombas interrumpieron a Radio Belgrano precisamente cuando se emitía un viejo (y profético) tango de Gardel:

    Silencio en la noche

    ya todo está en calma

    el músculo duerme

    la ambición trabaja

    Un clarín se oye

    peligra la patria.

    IMAGEN: Publicidad del programa «Sin Anestesia» que se emitía en Radio Belgrano conducido por Eduardo Aliverti, junto a Julia Bowland, Liliana Daunes, Roxana Russo, María Elvira Areces, Andrea Rodríguez y un Jorge Lanata, con convicciones muy diferentes a las actuales. El aviso fue publicado en la revista «El Periodista de Buenos Aires» en marzo 1985 y está autografiado por Aliverti. Imagen: Radio en Papel.

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